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sábado, 7 de noviembre de 2026

EL HINCHA PUSO EL CORAZÓN, EL EQUIPO PUSO LAS EXCUSAS

 

CRISTAL SE QUEDÓ SIN ALMA EN TARMA: ¡LOS CAMPEONATOS SE JUEGAN CON HUEVOS!

Escribe Marco EspinozaS.

Sporting Cristal dejó escapar una victoria en los últimos minutos ante ADT y complicó sus aspiraciones de pelear el Torneo Clausura. Cuando había que sacar el carácter, poner el corazón y jugarse la vida por la camiseta, el equipo volvió a mostrar sus limitaciones.

En el Estadio Unión de Tarma, Sporting Cristal empató 1-1 ante la Asociación Deportiva Tarma (ADT), en encuentro correspondiente a la fecha 16 del Torneo Clausura. Los celestes, que necesitaban una victoria para llegar con posibilidades de pelear el campeonato en la última jornada, dejaron escapar una oportunidad de oro al recibir el gol del empate en los segundos finales.

Y duele. Duele porque este era uno de esos partidos que se juegan con el corazón en la mano, con los dientes apretados y, sobre todo, con huevos. Los campeonatos no se ganan solamente con buenos jugadores, sueldos pagados puntualmente o todas las comodidades para trabajar. Se ganan con actitud, compromiso, personalidad y hambre de gloria. Y hoy, Sporting Cristal estuvo lejos de demostrarlo.

Un primer tiempo para el olvido

En la primera mitad se observó a un equipo sin convicciones, sin rebeldía y sin la actitud necesaria para salir a avasallar a su rival. Cuando uno quiere campeonar, no puede perder esa mística de salir a la cancha a buscar el partido desde el primer minuto. El hincha esperaba un Cristal dispuesto a jugárselo todo; sin embargo, esa mentalidad de esperar, especular y manejar los tiempos terminó convirtiendo a la escuadra celeste en un equipo opaco.

Todo comenzó durante la semana. Primero, se conoció que Araujo no estaría disponible. Después llegaron las cinco amarillas de Da Silva y el dolor de estómago de Lutiger, situaciones que obligaron a realizar modificaciones en la alineación, con los ingresos del argentino Juan Cruz González, Abram y Díaz.

Ocurrieron muchas cosas antes del encuentro, es cierto. Pero ninguna de ellas explica por qué el equipo saltó al campo con tan poca actitud.

Por su parte, ADT necesitaba sumar para alejarse de los problemas del descenso y salió a disputar el encuentro con sus propias limitaciones. Los locales fueron desordenados y poco eficientes, pero encontraron enfrente a un Sporting Cristal que tampoco supo imponer condiciones. Los celestes carecieron de profundidad, no fueron efectivos y generaron muy pocas ocasiones claras de gol.

Cuando parecía que ambos equipos se marcharían al descanso con el marcador en blanco, llegó un centro al área chica que encontró a Hernán Barcos. El delantero apareció al minuto 45 para poner el 1-0 y darle una ventaja a los celestes que, por lo visto en el campo, necesitaba mucho más que defender.

El segundo tiempo: renunciaron a atacar y terminaron pagando

Más de un hincha celeste imaginaba que en la segunda mitad aparecería otro Sporting Cristal, uno con hambre de gol y decidido a liquidar el encuentro. Pero ocurrió todo lo contrario: el equipo renunció a su pasado goleador y comenzó a retroceder, como si el 1-0 fuera una garantía de victoria.

Con las salidas de Yoshimar Yotún y Santiago González, Cristal perdió agresividad, conducción y capacidad ofensiva. Los ingresos de Hoyos y Martín Távara tampoco consiguieron cambiar el rumbo del partido.

El equipo perdió la pelota y, cuando se renuncia a tenerla, se termina invitando al rival a atacar. Defender una ventaja mínima durante tantos minutos no es una estrategia que garantice tres puntos, mucho menos cuando el equipo no ofrece seguridad en su propia área.

Desde el comando técnico también hubo decisiones cuestionables. Colocar una línea defensiva de cinco jugadores y prácticamente renunciar a las posibilidades de ataque terminó dándole confianza a ADT para adelantar sus líneas y buscar el empate. Hay que entender que ADT no es Cusco FC y que cada rival tiene sus propias características. No se puede plantear un partido pensando únicamente en conservar una ventaja.

Cuando el árbitro anunció seis minutos de tiempo adicional, más de un hincha seguramente presintió lo que podía suceder. Y sucedió.

Una falta del argentino Catriel Cabellos, cerca del área celeste, terminó convirtiéndose en una oportunidad inmejorable para los locales. En el tiro libre apareció Benincasa para marcar el empate al minuto 93. El 1-1 cayó como un baldazo de agua fría y dejó a Sporting Cristal con las manos vacías en una tarde en la que tenía la obligación de ganar.

Un equipo que tiene todo, pero que no demuestra tener hambre de campeón

Un empate con sabor a derrota. Como hincha de Sporting Cristal, uno siente impotencia, especialmente cuando hay quienes se desplazan desde sus hogares hasta Tarma, recorren kilómetros y hacen sacrificios económicos para acompañar al equipo. La hinchada cumple, viaja, alienta y nunca deja de creer. ¿Y los jugadores?

Hoy estuvieron lejos de su mejor versión. Desde el arquero Enríquez, Maxloren, Iberico y hasta el propio Barcos, el rendimiento colectivo dejó mucho que desear. No se trata de buscar un culpable individual, sino de reconocer que el equipo no estuvo a la altura de una verdadera final.

Lo repito: era una final. Había que atacar, atacar y volver a atacar. Había que salir a buscar el segundo gol, no esconderse detrás de una ventaja mínima. Se eligió especular, jugar al ratoneo y administrar un resultado que nunca estuvo asegurado. Hoy toca lamentarse.

Siempre he considerado que Roberto Mosquera es un director técnico de mucho discurso y poca autocrítica en determinados momentos. Y lo digo con respeto, pero también con la autoridad que me da mi condición de hincha: no se puede tapar el sol con un dedo. Sporting Cristal tiene problemas defensivos, no transmite seguridad bajo los tres palos y sigue mostrando falencias que no aparecieron recién en Tarma. Son problemas que vienen de antes y que, lamentablemente, siguen sin encontrar solución.

Un equipo que aspira a ser campeón no puede conformarse con defender un gol. Necesita personalidad, intensidad y un cuerpo técnico que entienda cuándo atacar y cuándo defender. Porque tener jugadores, contar con todas las condiciones de trabajo y recibir los sueldos a tiempo no basta. La camiseta celeste exige mucho más. Exige compromiso, sacrificio y, sobre todo, huevos para jugar las finales.

Ahora queda hacer una verdadera mea culpa, conversar puertas adentro y reconocer qué se hizo mal. Todavía hay un compromiso pendiente: ganar el domingo 22 de noviembre en casa ante Cienciano, cerrar el año con una victoria y darle una alegría a la hinchada. La temporada merece una despedida digna.

La hinchada nunca dejó de creer

También corresponde reconocer a ADT por luchar hasta el último minuto y a su público por acompañar y alentar a su equipo. Los tarmeños consiguieron un empate importante en su lucha por permanecer en la categoría, aunque deberán seguir trabajando para resolver los problemas que los han llevado a esta situación.

Y un aplauso enorme para el Extremo Celeste, esa agrupación que nunca deja de alentar, sin importar la distancia, el resultado o las circunstancias. También para cada hincha celeste que dejó su hogar, organizó su viaje y llegó hasta Tarma con una sola ilusión: ver a Sporting Cristal ganar y seguir peleando por el campeonato.

Ellos sí estuvieron a la altura. Ellos sí jugaron su final.

Porque ser hincha de Sporting Cristal es acompañar en las buenas y en las malas, pero también es tener el derecho de exigir. La fidelidad no significa guardar silencio ante los errores. Esta camiseta tiene historia, grandeza y una identidad que merece ser defendida en cada partido.

Las estadísticas

Con este resultado, Sporting Cristal alcanzó las 32 unidades en el Torneo Clausura y llegó a los 51 puntos en la tabla acumulada. Por su parte, ADT sumó 12 unidades en el Clausura y alcanzó los 32 puntos en la clasificación general.

Próxima fecha

Sporting Cristal recibirá a Cienciano el domingo 22 de noviembre a las 3:30 p. m., mientras que ADT visitará a Cusco FC el lunes 16 de noviembre a las 3:00 p. m., en el estadio Inca Garcilaso de la Vega.

Alineaciones: 

ADT: Solís; Núñez, Pereyra, Benincasa, Ramos; Ojeda, Pérez, Rojas, Lucumi, Rodríguez y Peralta.

DT: V. Rivera. 

SPORTING CRISTAL: Enríquez; Sosa, Díaz, Abram, González; Álvarez Wallace, Yotún, Iberico, S. González, Castro, Barcos.

DT: R. Mosquera


lunes, 19 de octubre de 2026

Un legado que la educación peruana no debe olvidar

Carlos Castillo Ríos: trece años después, su pensamiento sigue reclamando un lugar en la educación peruana

Sus libros deben volver a las bibliotecas públicas, a las instituciones educativas y a las universidades. Rumbo al centenario de su nacimiento, el desafío es recuperar su obra y acercarla a las nuevas generaciones.

El sábado 17 de octubre de 2026 se cumplieron trece años de la partida del gran maestro Carlos Castillo Ríos, educador, periodista e intelectual peruano que dedicó buena parte de su vida a la defensa de la niñez, la juventud y los derechos fundamentales que corresponden a todo ser humano.

Su ausencia física no debe significar el olvido de sus ideas. Por el contrario, este aniversario constituye una oportunidad para preguntarnos cuánto conocemos de su obra, qué espacio ocupa en la formación de nuestros estudiantes y qué estamos haciendo para que su pensamiento llegue a las nuevas generaciones.

Carlos Castillo Ríos no fue únicamente un autor de libros. Su trayectoria estuvo vinculada con la reflexión educativa, el periodismo y la preocupación permanente por las condiciones de vida de los niños y los sectores populares. Desde sus escritos cuestionó las desigualdades sociales y nos invitó a mirar la educación no como un privilegio reservado para unos cuantos, sino como un derecho y una herramienta para transformar la sociedad.

Los libros de un maestro deben estar al alcance del pueblo

Entre sus obras destacan Los niños del Perú, Clases sociales e ideología, La educación en China y Medicina y capitalismo. Estos títulos representan una invitación a conocer su pensamiento y a reflexionar sobre la relación entre educación, sociedad, derechos humanos y condiciones de vida.

Por ello, considero que sus libros deberían formar parte de las bibliotecas públicas, de cada colegio y de las universidades del país. No podemos hablar de una educación integral si dejamos fuera de nuestras aulas a pensadores que dedicaron su vida a comprender los problemas de la sociedad peruana.

La lectura de Los niños del Perú nos permite situar a la infancia en el centro de nuestras preocupaciones. Clases sociales e ideología nos invita a examinar críticamente las relaciones sociales y las ideas que influyen en nuestra manera de entender el mundo. Por su parte, La educación en China ofrece una oportunidad para estudiar otra experiencia educativa y debatir sobre la posibilidad de construir una educación con sentido social, vinculada con las necesidades colectivas.

Recuperar estas obras no significa limitarse a conservarlas en los estantes. Significa leerlas, discutirlas, contrastarlas con nuestra realidad y ponerlas al alcance de estudiantes y docentes. Una biblioteca cumple su verdadera función cuando sus libros despiertan preguntas, desarrollan el pensamiento crítico y ayudan a comprender el mundo.

Una educación que forme jóvenes conscientes y críticos

El Perú atraviesa problemas sociales, políticos y educativos que exigen ciudadanos capaces de analizar la realidad, reconocer las desigualdades y participar responsablemente en la vida pública.

Frente a este escenario, la obra de Carlos Castillo Ríos merece volver al debate educativo. Nuestros jóvenes necesitan desarrollar la capacidad de cuestionar, investigar, argumentar y comprender que los problemas sociales no pueden explicarse desde una sola perspectiva.

La educación no debería reducirse a memorizar contenidos ni a preparar estudiantes exclusivamente para responder a las exigencias del mercado laboral. También debe contribuir a formar personas solidarias, conscientes de sus derechos y responsabilidades, capaces de convivir con los demás y de comprometerse con el bienestar colectivo.

En esa tarea, recuperar el pensamiento de maestros como Castillo Ríos puede contribuir a fortalecer una educación que dialogue con la realidad, examine críticamente las desigualdades y coloque la dignidad humana en el centro de sus objetivos.

Del homenaje a la acción: recuperar su legado intelectual

Desde hace un tiempo venimos impulsando iniciativas para recuperar y difundir la obra del maestro. Entre ellas se encuentran los proyectos de reimpresión de La educación en China y Medicina y capitalismo, así como la recopilación de artículos que publicó en distintos medios de la prensa peruana.

Este último esfuerzo tiene una importancia especial. Los artículos periodísticos permiten conocer no solo sus ideas, sino también sus preocupaciones, sus debates y su manera de interpretar los acontecimientos de su época. Reunirlos contribuirá a preservar una parte de la memoria intelectual y periodística del país.

La recuperación de esta producción debe convocar a investigadores, educadores, periodistas, estudiantes, editoriales, bibliotecas e instituciones culturales. Es una labor que necesita colaboración, compromiso y voluntad de hacer que el conocimiento circule más allá de los círculos especializados.

No se trata de convertir su obra en un recuerdo distante ni de aceptar sus planteamientos sin discusión. Se trata de estudiarla con seriedad, comprender su contexto y examinar qué preguntas siguen siendo relevantes para el Perú contemporáneo.

Rumbo al centenario: 18 de junio de 2027

El próximo 18 de junio de 2027 se conmemorará el centenario del nacimiento de Carlos Castillo Ríos. Esta fecha debe convertirse en una oportunidad para organizar una celebración cultural y académica que esté a la altura de su trayectoria.

Por ello, convoco a los educadores, periodistas, investigadores, escritores, estudiantes, instituciones públicas y privadas, y a todos los ciudadanos interesados en la educación y la cultura a sumar esfuerzos para hacer realidad un Congreso de Educación y Periodismo en homenaje a Carlos Castillo Ríos.

La propuesta es abrir un espacio para estudiar su pensamiento educativo, revisar sus libros, recuperar sus artículos periodísticos y debatir la vigencia de sus planteamientos sobre la niñez, las desigualdades sociales y el derecho a una educación de calidad.

Asimismo, sería importante impulsar la difusión de sus obras en bibliotecas públicas, colegios y universidades, promover encuentros de lectura y preparar publicaciones que permitan a las nuevas generaciones conocer su trayectoria.

El centenario no debería ser solamente una fecha en el calendario. Debe marcar el comienzo de un trabajo sostenido para que su legado tenga presencia en la investigación, la enseñanza y el debate público.

Un homenaje que todavía tenemos pendiente

A trece años de su partida, el mejor homenaje a Carlos Castillo Ríos no consiste únicamente en recordar su nombre, publicar una fotografía o dedicarle unas palabras de reconocimiento. El verdadero homenaje comienza cuando sus libros vuelven a leerse, sus ideas se discuten y su preocupación por la niñez se convierte en una responsabilidad compartida.

Tenemos una tarea pendiente con su memoria y con las nuevas generaciones: recuperar su producción intelectual, reconocer su aporte a la educación peruana y contribuir a que su obra forme parte de nuestra cultura educativa.

Que este aniversario nos impulse a trabajar unidos. Que su centenario nos encuentre con proyectos concretos, libros recuperados, artículos reunidos y espacios de diálogo abiertos a la ciudadanía.

Carlos Castillo Ríos dedicó su vida a pensar en la niñez, la educación y la sociedad. Hoy nos corresponde evitar que ese legado quede en el olvido.

Marco Espinoza S.

Columnista e impulsor de iniciativas para la recuperación y difusión de la obra de Carlos Castillo Ríos.

 


 

sábado, 1 de agosto de 2026

Cuando la memoria vuelve a encontrarse con Carlos Castillo Ríos

 

 

Mi encuentro con Víctor Domínguez Condezo (VEDOCO): testimonios sobre Carlos Castillo Ríos

Escribe por Marco EspinozaS

 

Conocí a Víctor Domínguez Condezo (VEDOCO) el 15 de diciembre de 2021, durante la presentación del libro Los niños del Perú: clases sociales e ideología, de Carlos Castillo Ríos, realizada en el auditorio de la Municipalidad Provincial de Huánuco.

Aún eran tiempos marcados por la pandemia de la COVID-19. La mascarilla era indispensable y la tarjeta de vacunación con las tres dosis era un requisito para ingresar a muchos espacios públicos. En ese contexto, viajar desde Lima hasta Huánuco representaba toda una odisea: organizar el traslado, instalarse en la ciudad y culminar los preparativos para una ceremonia que tenía un profundo significado para quienes habíamos trabajado en la recuperación de esta importante obra.

Desde Lima también viajaron David Acevedo, exalumno de Carlos Castillo Ríos en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y Elmer Castillo, sobrino del autor. En lo personal, la expectativa era enorme. Aquel libro era el primero en el que había depositado tanto esfuerzo, dedicación e ilusión.

Mi principal aporte consistió en la reedición íntegra del texto Los niños del Perú: clases sociales e ideología, una labor que comprendió la revisión y transcripción de más de cien páginas. Para esa tarea conté con el valioso apoyo de Margarita, mientras que Elmer Castillo se encargó de los ajustes finales de estilo, redacción y edición. La impresión de los mil ejemplares fue posible gracias al aporte económico de los hijos de Carlos Castillo Ríos, quienes hicieron realidad este homenaje a la memoria intelectual de su padre.

La organización de la ceremonia también fue posible gracias al apoyo de la amiga Karina Ordoñez M., quien colaboró decididamente para que el evento pudiera realizarse.

La presentación comenzó alrededor de las siete de la noche. Integrábamos la mesa de honor Elmer Castillo, David Acevedo, Víctor Domínguez Condezo y quien escribe estas líneas. Entre los asistentes se encontraban familiares de Carlos Castillo Ríos, así como docentes del colegio que lleva su nombre en Quechualoma, distrito de Churubamba. Días después de la ceremonia tuvimos la satisfacción de visitar esa institución educativa y entregar varios ejemplares del libro para enriquecer su biblioteca.

Al finalizar el evento manifesté mi interés por entrevistar a Víctor Domínguez Condezo. Deseaba conocer con mayor profundidad cómo había surgido su amistad con Carlos Castillo Ríos y recoger su testimonio para la memoria de futuras generaciones.

La entrevista se concretó al día siguiente, en el tradicional Café Ortiz de Huánuco. Durante varias horas conversamos sobre sus obras, sus proyectos culturales y los recuerdos que conservaba de Carlos Castillo Ríos. También surgió la idea de organizar un encuentro dedicado a la cultura y al pensamiento humanista, iniciativa que, lamentablemente, quedó postergada debido a la distancia entre Lima y Huánuco y a las circunstancias de aquellos años.

Por diversos motivos no pude regresar a Huánuco ni aceptar la amable invitación de Víctor para permanecer algunos días más en la tierra que tanto amaba. Sin embargo, aquella conversación quedó grabada en mi memoria. Hoy, a través de este escrito y del legado testimonial que tuvo la generosidad de compartir conmigo, pongo a disposición del público uno de los apuntes que VEDOCO realizó antes de referirse a su gran amigo, Carlos Castillo Ríos.

Sus palabras no solo permiten comprender la profunda admiración que sentía por él, sino que también constituyen un valioso testimonio de una amistad forjada alrededor de la educación, la cultura y el compromiso con el Perú.

Algunas revelaciones olvidadas en Huánuco

Apuntes de la intervención de Víctor Domínguez Condezo (VEDOCO) durante la presentación del libro Los niños del Perú: clases sociales e ideología, de Carlos Castillo Ríos. Huánuco, 15 de diciembre de 2021.

La intervención de Víctor Domínguez Condezo (VEDOCO) constituyó uno de los momentos más valiosos de la presentación del libro Los niños del Perú: clases sociales e ideología. Sus recuerdos permitieron reconstruir episodios poco conocidos de la vida académica y humana de Carlos Castillo Ríos, así como reflexionar sobre la vigencia de su pensamiento.

A. Algunas revelaciones olvidadas en Huánuco

VEDOCO recordó que conoció a Carlos Castillo Ríos en la entonces Universidad Nacional de Educación "La Cantuta", institución a la que, con su característico humor, llamaba "La Kantura". Allí lo tuvo como docente en la cátedra La problemática del Perú, entre los años 1975 y 1980.

Sobre su manera de enseñar señaló:

"Era un profesor facilitador; decía que era un partero del conocimiento, porque ayudaba a parir conocimientos por sí y para sí mismos".

Asimismo, recordó que su relación se fortaleció a partir de diversas conferencias sobre la realidad educativa peruana, especialmente aquellas dedicadas al trato que recibían los niños en las escuelas rurales y a la escasa preparación de muchos docentes que llegaban únicamente en busca de una remuneración.

Otro aspecto poco conocido fue el paso de Carlos Castillo Ríos por la entonces Universidad Privada de Huánuco, hoy Universidad de Huánuco, donde desempeñó el cargo de Vicepresidente Académico. Sobre ese periodo comentó con nostalgia:

"Se fue de aquí... nos despedimos".

El destino volvió a reunirlos años después, cuando ambos coincidieron en estudios de Derecho. Castillo Ríos cursaba la carrera como abogado, mientras VEDOCO era estudiante. Recordó que, al preguntarle por qué había decidido estudiar Derecho, Carlos le respondió:

"Estudié leyes para lograr un mejor tratamiento jurídico de los niños en el Perú".

Aquella explicación impresionó profundamente a VEDOCO, quien confesó que esa conversación marcó su vida académica y personal:

"Me explicó los pormenores de la carrera y yo dejé para siempre mis estudios; me sentí su discípulo".

También destacó la amplia sensibilidad artística de Carlos Castillo Ríos. Según VEDOCO, promovió la participación de pintores, poetas y músicos dentro de la universidad porque estaba convencido de que la educación debía dialogar con el arte y la cultura. Sin embargo, lamentó que esa iniciativa no recibiera el respaldo esperado.


B. Los niños del Perú: una obra vigente

Para Víctor Domínguez, la mayor preocupación intelectual de Carlos Castillo Ríos siempre fue el niño peruano. Consideraba que toda su producción académica —desde la pedagogía, la filosofía, la ciencia política y la reflexión sobre la ideología— giraba alrededor de la defensa de la infancia.

Recordó que esa preocupación quedó plasmada en una serie de obras fundamentales:

·        El menor en situación irregular (1967).

·        Derecho de Menores (1968).

·        ¿Problema de menores? (1969).

·        Los niños del Perú (1974).

Asimismo, resaltó que Carlos Castillo Ríos fue uno de los primeros intelectuales peruanos en plantear la necesidad de crear la Educación Inicial como política educativa para atender adecuadamente el desarrollo de la primera infancia.

Durante su exposición, VEDOCO identificó tres grandes ejes presentes en Los niños del Perú.

1. La realidad del niño peruano

Castillo Ríos denunciaba una sociedad marcada por:

·        la explotación;

·        el abandono;

·        el hambre;

·        la marginación;

·        la opresión;

·        la enfermedad;

·        la ausencia de una verdadera justicia para los menores.

Frente a esa realidad proponía una transformación profunda de la estructura social:

"Erradicar la irracionalidad de una formación social que, impune y ciegamente, envilece y atrofia a los niños".

VEDOCO lamentó que, pese al paso de las décadas, muchas de esas denuncias continúen vigentes.

2. La desigualdad social

Castillo Ríos diferenciaba la realidad de los niños según su condición social:

·        el niño burgués y privilegiado;

·        el niño de la clase media;

·        el niño proletario;

·        el niño migrante;

·        el niño trabajador;

·        el niño de la calle.

Según VEDOCO, esta clasificación continúa siendo útil para comprender las profundas desigualdades que aún persisten en el país.

Como alternativa destacó las experiencias pedagógicas inspiradas en educadores como Germán Caro Ríos, convencido de que una educación transformadora sí era posible.

3. Una crítica aún vigente

Al comentar la reedición de la obra, VEDOCO expresó con preocupación:

"Nada se ha hecho".

Criticó la existencia de un currículo único para un país profundamente diverso desde el punto de vista geográfico, cultural y lingüístico, calificándolo como un contrasentido.

También reflexionó sobre los efectos del aislamiento vivido durante la pandemia y la consigna de "Quédate en casa", advirtiendo las consecuencias psicológicas que esta situación dejó en muchos niños y adolescentes.


Interrogantes para el futuro

Como parte de su reflexión, VEDOCO dejó abiertas varias preguntas sobre el porvenir de la niñez peruana:

·        ¿Será el niño del futuro un verdadero protagonista de la transformación social, económica y cultural del país?

·        ¿Cómo responder a las distintas realidades de los niños del campo, de la puna, de las comunidades quechuas, de las ciudades intermedias, de la costa, de las zonas agrícolas o de la gran Lima?

·        ¿Qué papel corresponde asumir a la familia y al Estado en la formación de la niñez?

·        ¿Cómo influye hoy la tecnología en la construcción de la personalidad infantil? ¿Estamos formando niños críticos o simplemente consumidores permanentes de pantallas?


C. El trato a los niños del Perú: una mirada hacia el porvenir

Para VEDOCO, las obras de Carlos Castillo Ríos invitan a analizar la realidad del niño desde diversas dimensiones:

1.     ¿Cómo trata el sistema educativo al niño a través del currículo?

2.     ¿Cómo lo conciben quienes tienen la responsabilidad de educarlo?

3.     ¿Qué trato recibe dentro de su propia familia y de la sociedad?

4.     ¿Cómo es visto por sus compañeros y qué efectos dejaron el aislamiento y la pandemia en sus relaciones humanas?

5.     ¿Qué lugar ocupa hoy la lectura frente al predominio de los teléfonos celulares y las pantallas digitales?

Finalmente, sostuvo que solo escuchando directamente a los niños e investigando con profundidad será posible comprender su realidad y construir respuestas auténticas.

Con tono crítico afirmó que el Perú continúa mostrando profundas contradicciones:

"Tanto abandono a los niños, con tanta política malsana e indiferente a las necesidades del pueblo".

Y añadió una frase que resume buena parte de su preocupación:

"Ya no se forma; se deforma".

Al concluir su intervención, VEDOCO hizo un llamado a mostrar a las nuevas generaciones el país tal como es, sin ocultar sus problemas ni renunciar a transformarlo:

"Hay que decirle al niño: este es el Perú, y no el Perú del otro".

Como reflexión final sostuvo que, para muchos niños peruanos, todavía persisten formas de exclusión que recuerdan las antiguas divisiones de la época colonial, como si aún sobreviviera la separación entre la "República de Españoles" y la "República de Indios", incluso en pleno Bicentenario del Perú.

Huánuco, 15 de diciembre de 2021.