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viernes, 28 de diciembre de 2018

LOS NUEVOS REYES ROJOS, UN TRABAJO DE "EL CABEZON 11"


Los Nuevos Reyes Rojos



Por: Wili Reaño
Reeditado por Marco EspinozaS.
Los niños de Héroes del Pacifico piensan que todo (Lima incluida) debe ser lo que su comunidad es: arenal, esteras, pies descalzos, frio, desesperanza. No conocen otra realidad. Barranco es tan distante como cualquier otro punto del país.
Naturalmente, sus tareas no son las mismas que la de un niño de este colegio por poner un ejemplo. Ellos desde temprano van a los surtidores de agua para llenar sus maltrechos baldes de pintura, compran y preparan sus pocos alimentos, cuidan a sus hermanos menores –siempre los hay-, lavan, cocinan, limpian; en fin, hacen lo que cualquier adulto puede hacer. Sin duda, muchas veces no hay tiempo para la escuela.
Pero, esta realidad confrontándose puede cambiar, mejorar, ser distinta. Los Reyes Rojos Chorrillos pretende con los pobladores de Héroes del Pacífico, construir una comunidad diferente, que tenga como común denominador el real crecimiento como grupo humano, el aspirar a mejores condiciones de vida siendo espejo de una realidad contraria.
 
Hemos implementado un aula donde se brinda Educación Inicial a niños de tres a cinco años, Mónica es la profesora y también quien se encarga del trabajo educativo, ayudada por los profesores de Inicial de Barranco y las madres de familia de la zona.
También damos alimentación a los niños que asisten a la Escuela. Los índices de desnutrición son altos, y las enfermedades comunes. Además, el descuido por parte de los padres hacia sus hijos es tremendo. Un niño en Héroes del Pacífico es un hombre más, con las mismas obligaciones.
Ante esta situación queremos que la población de Héroes del Pacífico asuma este proyecto como un proyecto suyo también. Que entiendan que la Escuela debe trascender las cuatro paredes del aula para convertirse en comunidad, en conjunción de intereses comunes.
Sin embargo, las dificultades son también grandes y mayores. Por un lado la población tiene un justo resentimiento de lo exterior. No comprenden que un grupo de personas con tanta pasión y alegría se entreguen a un trabajo tan arduo, sin un interés aparente. Desconfían y tienen por qué.
Los Pueblos Jóvenes a lo largo de estos últimos años han sido invadidos por instituciones, profetas, partidos políticos, creencias salvadoras, religiones novedosas y toda una fauna que lo único que ha logrado –aparte de la piratería mental- es sembrarla la semilla de la desconfianza.
Quizás por este motivo lograr el consenso de la población para edificar la escuela fue tarea lenta y complicada. En Asambleas de Pobladores se expuso el proyecto y a lo largo de todo el verano se trabajó con los niños de Héroes del Pacífico. Finalmente aceptaron nuestra propuesta y la construcción de la Escuela comenzó.
En sucesivas Jornadas Comunales con la participación entusiasta de la población y los profesores de Barranco se fue nivelando el terreno que nos había concedido y por fin la escuela quedó lista. Con picos, palos y lampas, hombro a hombro, la comunidad construyendo su Escuela se va dando cuenta de la importancia de una educación distinta.
En estos momentos las clases han empezado y los niños asisten con regularidad a la Escuela. Con ellos y con sus padres podemos comenzar a crear espacios nuevos que posibiliten un mejor desarrollo humano que tiene que florecer cuando nuevamente retomen su palabra. (Reaño, 1984, p. 3)
Fuente.
Reaño, W. (1984). Los Nuevos Reyes Rojos. Revista El Cabezon. 4(11), p. 3.
[Fotografía de Musuk Viger]. (Lima. 1984). Archivo fotografico de la Biblioteca Nacional del Perú. Lima, Perú.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

NIÑEZ Y POBREZA EN EL PERÚ.

LA NIÑEZ Y LA POBREZA EN EL PERÚ.
marcoespinozasalda@gmail.com
 

En una tesis para obtener el grado de académico de Magister en Política Social, nos dice Verástegui, que son los niños de la calle los que demuestran nuestra realidad social, y es así porque cada día vemos que nuestro país se desangra más y más, claro ejemplo son las políticas educativas que se vienen dando a nuestros niños, claro ejemplo es la importancia que tiene la salud para nuestros políticos, vemos que para más de 10 millones de niños solo hay dos hospitales especializados en la infancia.
La expresión más grave de la pobreza extrema en nuestro país se manifiesta con la presencia de los niños de la calle que son, desde su agobiante presente, los primeros en ser excluidos del proyecto de construir una sociedad moderna, pues son seres sin infancia que viven sumergidos en el abismo de la indiferencia, la omisión y el olvido, sin ningún futuro. A comienzos del tercer milenio, los niños de la calle son el fiel reflejo de nuestra sociedad, el resultado de una grave mezcla de injusticia, irresponsabilidad y perversión social. (Verástegui, 2006, p. 9)
También observamos el poco interés que tiene el gobierno por tener un salario digno que pueda alcanzar a miles de familias que lo necesitan, sin embargo eso no sucede, cada vez observamos en los medios de comunicación que nos tratan de desinformar, claro ejemplo son los casos de femenicidios, el caso de los venezolanos, el caso de los delincuentes, eso ya lo sabemos, lo que no nos dicen es porque los precios de los alimentos suben y no se hace nada con respecto a lo dicho, ¿Hasta cuándo seguiremos ciegos de nuestra realidad?, una institución como el Poder Legislativo que lo único que hace es aprobar leyes para  sus intereses personales, y me pregunto: ¿Qué pasa con los miles de seres humanos que mueren de hambre cada día?, ¿Hasta cuando seguiremos maltratando a nuestros niños que son la semilla de un cambio social que necesita nuestro país?

Fuente.

Verástegui, N. (2006). Niñez y Pobreza: El caso de los niños de la calle de Huacho (1999-2001) (Tesis de maestría). Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú.
[Fotografía de Marco Espinoza.]. (Lima. 1990). Archivo fotográfico del Diario Cambio. Lima, Perú.

lunes, 26 de noviembre de 2018

EL NEGOCIO DE LA VIDA HUMANA, INSPIRADA POR CARLOS CASTILLO RÍOS


EL NEGOCIO DE LA MEDICINA Y LA VIDA HUMANA
Reeditado por: Marco Antonio Espinoza saldaña
marcoespinozasalda@gmail.com

 
En el Perú el problema de la salud, la educación y vivienda son temas dramáticos, a la falta de oportunidades de trabajo, se suma la miseria y sobre todo la indiferencia, no es posible que los propios peruanos no podamos atendernos en hospitales de buena calidad, en Centros de Salud o Postas Medicas, las cuales se encuentran en todo el territorio peruano, sin embargo estas carecen de medicinas y personal medico.
Hace años el abogado, periodista: Carlos Castillo Ríos, catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, nos diría:
La medicina moderna y capitalista no se orienta pues a la conservación de la vida mediante acciones preventivas de carácter global sino convierte los cuidados médicos en una industria. Pareciera interesarle la contaminación ambiental, la crisis emocional del hombre contemporáneo y la venta ilimitada de fármacos porque son fuente de utilidades. La medicina occidental, de este modo, ha convertido la salud del hombre en el motor del más repudiable del negocio de la sociedad actual. Si el desarrollo de la industria produce infartos, alergias, hemorragias cerebrales, cáncer, enfermedades mentales y suicidios, el capitalismo ha tenido la idea de industrializar, también, la enfermedad y la muerte.
            Nunca como ahora la medicina estuvo vinculada a términos que antaño le fueron ajenos: tarifa, consulta, honorarios, créditos, letras a pagar, sociedad anónima y consorcio. Lo que ignora esta práctica médica es que estas palabras y sobre todo las acciones que ellas generan son en definitiva una trampa que el capitalismo ha tendido a la manera de preservar la salud y cuidar del organismo humano. Esta involución ha permitido que la medicina, de práctica sencilla y doméstica que fue, resulte ser ahora una empresa comercial que tiene su clientela (la pequeña y gran burguesía) y sus centros de operaciones comerciales: los laboratorios, las clínicas, los hospitales y los consultorios privados. (Castillo, 1979, p. 147)
            Lo dicho por el maestro Castillo, nos deja a la reflexión, la medicina se ha convertido en un negocio, donde la vida del ser humano no importa nada, en nuestro país en pleno siglo XXI, millones de niños y personas de la tercera edad son los más afectados. Nuestro país por ser aun un territorio sub desarrollado y por llevar un sistema neo liberal, hace que millones de jóvenes no tengan oportunidades de trabajo ni estabilidad laboral, es ahí donde ellos al encontrarse con problemas de salud, no pueden atenderse gratuitamente en los nosocomios del estado, es decir, si no tienes dinero no puedes atenderte, caso curioso y por temas paradójicos los extranjeros provenientes del hermano país de Venezuela, si pueden atenderse en el Sistema Integrado de Salud (SIS), negándose este servicio gratuito a nuestros propios hermanos peruanos, esto ocurre en todo el territorio peruano.
Para concluir estas palabras, es lamentable que podamos vivir estas indiferencias, mientras en otros países como: Cuba, donde la medicina ha llegado a un avance y los medicamentos no son un problema, nuestro país sigue siendo engañado y muriendo en sus laureles, donde las farmacias, boticas y clínicas hacen un negocio con la vida humana, ¿hasta cuando seguiremos viviendo esta cólera del hombre contra el propio hombre?
Referencias.
Castillo, R. C. (1979). Medicina y Capitalismo. Lima, Perú: Ediciones Realidad Nacional.
[Fotografía de Marco E.]. (Lima. 1991). Archivo fotográfico del diario Cambio. Lima, Perú.



viernes, 2 de noviembre de 2018

EL NIÑO PERUANO: Un ser sin derecho, escrito por Carlos Castillo Ríos.


Los problemas actuales que sacuden a nuestro país, tales como: el caso Lava Jato, la corrupción de funcionarios en las pocas obras colosales que realizo el Estado del Perú, la delincuencia juvenil, las grandes mafias, como: los llamados “cuellos blancos”, los Panama Papers en el Perú, el lavado de activos, la trata de niños, entre otros, son nada más el reflejo de nuestro actual sistema educativo, el cual tenemos como consecuencia por la falta de personas con valores, a la falta de personas con ética y a la falta de personas con dignidad, lo citado demuestra que nuestra sociedad pierde estos valores por la carencia de una educación verdadera, donde se relacione la realidad social con ejemplos claros que suceden en nuestras familias, los cuales puedan permitir dar soluciones a nuestros propios problemas. ¿Cuáles son esos problemas?, respetar en primer lugar, la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por las Naciones Unidas, un 20 de noviembre de 1959 y ratificada por el Estado peruano, el 4 de setiembre de 1990, lo citado debe cumplirse en su totalidad, en todos los rincones del territorio peruano y del mundo, a la fecha esto no se ha cumplido, observamos por ejemplo que en la ciudad de Ayacucho decenas de niños tienen que trabajar en horas de colegio, varios de ellos lo realizan para ayudar a sus familias, otros porque no tienen donde dormir y comer, los principales trabajos que se realizan son: venta de caramelos, cobradores de buses, reciclaje de cajas de cartones en las principales boticas o farmacias, entre otros más, nos preguntamos: ¿Qué hace el gobierno ante la violación del principio IX de los Derechos del niño?, para profundizar más nuestro marco teórico, citamos un artículo que escribiera el abogado y autor del libro: “Los niños del Perú, clases sociales, ideología y política”, maestro y catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos: Carlos Castillo Ríos (1982), dicho informe, que tuvo como título: “El niño peruano, un ser sin derecho”, lo escribió en el Diario La República (fue en este medio escrito, que prestó sus servicios, desde la creación del periódico, a finales del año 1981 hasta mediados del año 1993, y el cual dice:

EL NIÑO PERUANO: Un ser sin derecho
Escrito por Carlos Castillo Ríos
Reeditado por Marco EspinozaS.
El Perú suscribió la Declaración de los Derechos del Niño, que tiene fuerza de ley y que sin embargo, es incumplida en todos sus puntos, como comprobaremos más adelante.
Son diez principios, que sólo han quedado en la letra, pese a que deberían ser aplicados con todo rigor.
            Las estadísticas no mienten: en 1979, los niños entre cero y cuatro años, debiendo haber consumido 400 mil toneladas métricas de leche… ¡sólo ingirieron 95! Esto en un país como el nuestro que se da el lujo de exportar tan preciado alimento infantil.
            Aun en similar situación de pobreza, los niños comen menos y peor que los adultos, en un país donde sólo el 90 por ciento de la población consume proteínas de origen animal, el 10% sólo ingieren una ración escasa de carne y pescado y apenas el 20 por ciento consume esos alimentos en cantidades normales.
            No hay que olvidar tampoco que de cada cien niños que comienzan a estudiar, sólo 50 llegan al sexto grado de Educación Básica Regular. A la universidad llegan muchos menos.
            El Principio I dice que tales derechos serán reconocidos “a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación…”
            Sin embargo, vemos a diario como los infantes en nuestro país son total y absolutamente discriminados. Los colegios privilegiados son sólo para los niños blancos. Los de origen quechua, aymara o de minoría nacional selvática y los que provienen de negros y chinos tienen que ir a las escuelas desmanteladas del resto de la Republica. En razón de su sexo son discriminadas las niñas en relación a los varones.
            En razón de su crecimiento, existe un odioso y latente menosprecio a los niños ilegítimos sobre  los legítimos, especialmente para el ingreso a los colegios. Vivimos en un país donde la discriminación –que en el fondo es económica- funciona en forma escandalosa.
            El Principio II establece que “el niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios…”
            En el Perú, por el contrario, el Congreso Nacional no ha dado una sola ley que favorezca al niño. Tampoco el Poder Ejecutivo se acordó de la infancia, pues ninguno de sus decretos legislativos está dirigido a beneficiar a los menores. Al recortar los subsidios a los alimentos básicos se les ha hundido aún más en el hambre y la enfermedad.
            El Principio III establece que “el niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad”.
            Pero ante la realidad existente en el Perú, habría que preguntarse, ¿Cuántos niños, en nuestro país no han sido inscritos en el Registro Civil? ¿Cuántos millones de personas han nacido, crecido y muerto sin haber tenido jamás un documento de identidad que acredite, por lo menos, su nombre? ¿Qué nombre tienen, en los registros oficiales, los niños campas, machigüengas y arawaks que viven totalmente al margen del Perú oficial? El Perú no existe para ellos, ni aun como palabra.
            El Principio IV de la Declaración de Derechos del Niño precisa que éste debe gozar de los beneficios de la Seguridad Social, que “tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios adecuados”.
            La realidad nos dice que en 1982, estando el Perú atravesando la mayor crisis de su historia, la atención pre y post natal del niño son apenas simbólicas. En todo el país hay un solo hospital del niño. La enorme mayoría de menores –hijos de artesanos libres, de campesinos y de empleados o subempleados-, nacen, crecen y mueren como si fuesen plantas silvestres. Si nos referimos a las viviendas de los niños, recordemos que 67 por ciento de aquellas no disponen de luz eléctrica, 58% carecen de agua potable y 75% no tienen servicio de desagüe. En materia de recreación, baste decir que sólo el 13% de niños participan de programas recreativos culturales. Los demás, nada.
            Sostiene el Principio V que el pequeño física o mentalmente impedido debe recibir tratamiento, educación y cuidado especiales.
            Si el Estado peruano quisiera dar cumplimiento a este mandato, tendría que abrir escuelas de educación especial, así como centros de rehabilitación física y mental por lo menos para 4 millones de niños.
            El Principio VI propicia una política de subsidios para los niños con mayores necesidades básicas.
            Sin embargo, acá el gobierno ha eliminado los subsidios a los alimentos básicos, incumpliendo así con ese postulado de la Declaración de los Derechos del niño, que constituye ley peruana.
Recordemos el Principio VII, que establece el derecho del niño a gozar de educación gratuita y obligatoria, por lo menos en las etapas elementales.
En el Perú observamos al respecto algo insólito: educación gratuita y obligatoria y, al mismo tiempo, desigualdad de oportunidades. Unos, con capacidad de abstracción, cociente intelectual normal y tiempo para consagrar por lo menos ocho horas diarias al estudio; y los otros, que deben abandonar la escuela prematuramente, porque no es posible para ellos desarrollar capacidad de abstracción ni inteligencia clara cuando se vive la primera y la segunda infancias en ambientes de necesidades insatisfechas.
El Principio VIII establece que “el niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciben protección y socorro”.
            En el Perú, la parte más débil de la sociedad –niños, mujeres y ancianos- no ha dado lugar a medidas políticas de protección de alguna importancia y significación. Pareciera como si el país estuviera compuesto por adultos y hombres exclusivamente.
            El Principio IX patrocina tajantemente que el niño “debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación”, y que “no deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada”.
            Finalmente, el Principio X es igualmente desacatado en nuestro país. Se refiere a que el niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación de cualquier índole. ¿Cómo educar a los niños “en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universales”, como también reza ese Principio?
            Esta Declaración resulta pues, letra muerta. (Castillo, 1982, pp. 4A-5A)

Referencia.
Castillo Ríos, C. (22 de agosto de 1982). El niño peruano, un ser sin derecho. La República, pp. 4A-5A
[Fotografía de Marco E.]. (Lima. 1982). Archivo fotográfico del diario La República. Lima, Perú.


jueves, 1 de noviembre de 2018

Crisis migratoria en Centroamérica.


 
CRISIS MIGRATORIA EN CENTROAMÉRICA
Escribe: Marco EspinozaS.
El siguiente artículo que citamos, corresponde a la realidad social que viven los países de Centroamérica, como es el caso de: El Salvador, Honduras y Guatemala, donde cientos de personas han sido forzadas de dejar sus lugares de origen, producto de las desigualdades sociales, la pobreza, la falta de trabajo y la delincuencia. Son los medios de comunicación que nos informan sobre: “crisis migratoria de El Salvador”, la famosa ley dada por el presidente de los Estados Unidos: “tolerancia Cero”, esto en contra de miles de ciudadanos que radican en Norteamérica y que en el 2019 tendrían que volver a su tierra natal: El Salvador, entre otros titulares que nos llama a la reflexión, sobre todo lo dicho, son los niños los que son los más afectados, al respecto el educador, abogado y periodista, Carlos Castillo Ríos (1974), nos dice:
“La existencia del niño, de todos los niños, transcurre en un universo de necesidades y vivencias, que no siempre marchan en el mismo sentido. Su vida tiene desniveles y discontinuidades: su evolución es un proceso en el que influyen la calidad y la cantidad de los alimentos que ingiere, el reposo, la recreación, los estímulos y las experiencias que tiene, así como las enseñanzas y los ejemplos que recibe” (p. 12).
Cientos de padres se trasladan con sus niños en estas caravanas, donde el objetivo es cruzar la frontera de los Estados Unidos, esto a raíz de los problemas sociales que se vive en sus países de orígenes, uno de esos problemas se llama inseguridad a la vida, debido a la delincuencia y a la falta de empleo, estos mismos problemas que hoy tienen los países del centro, también los tiene el Perú, con un sistema neoliberal y capitalista, donde a la falta de trabajo, se suma la pobreza, extrema en algunos sectores del país, dan cuenta que las familias más necesitadas no son las beneficiadas con los distintos programas sociales que se dan, siendo los grandes empresarios los que se benefician con el sistema actual. El problema radica también en el sector educativo, cientos de niños tienen que salir a las calles a trabajar, producto de la crisis que golpea a sus familias, es decir mientras la educación no enseñe a los propios peruanos de sus propios problemas, no podemos deslumbrar un cambio social, el cual necesita el país. Al respecto queremos citar, al maestro Carlos Castillo (1974), quien nos dice: “La infancia, hay que recordarlo, es la parte más débil y expuesta de la sociedad. Registra con mucha facilidad las distorsiones estructurales de su medio, en especial aquéllas que tienden a afectar, directamente, al proceso de su socialización y que repercuten en su economía neuropsicológica, intelectual y emocional” (p.16).
Referencia.
Castillo, C. (1974). Los niños del Perú. Clases sociales, ideología y política. Ediciones Realidad Nacional. Lima – Perú.
https://www.amanecersolidario.org/actualidad/comunicado-ria-2018-06-26.php
[Fotografía. EFE]


sábado, 20 de octubre de 2018

¿Porque no leemos?, una reflexión y una realidad.


¿Porque no leemos?
Espinoza Saldaña Marco A.
marcoespinozasalda@gmail.com
El maestro, escritor y antropólogo peruano: José María Arguedas Altamirano, decía que el problema de la falta de lectura en los estudiantes, se debe a que hay un rompimiento entre nuestro idioma materno: kewua y la implantación del castellano a la llegada de los españoles, año 1527. Dice el etnólogo Arguedas, como queremos leer algo si no hemos desarrollado a plenitud nuestro idioma materno, aquel idioma que por muchos siglos vivió en nuestros antepasados, al respecto cito unas palabras de un artículo del antropólogo ayacuchano: Ranulfo Cavero Carrasco, quien nos dice:
José María Arguedas recuerda que “el alumno indio que sabe leer en castellano desconoce el 80% de las palabras que lee, sólo interpreta alfabéticamente una serie de palabras extrañas para él, pierde definitivamente toda ilusión, todo gusto por la lectura, e ingresa nuevamente en la inmensa y casi inalterable multitud de indios analfabetos, en el mundo de los ciegos (ñausa)… como ellos denominan con terrible amargura a los que no saben leer”. Cavero (como se citó en Arguedas, 1944).
Mientras Arguedas sostenía esta postura, el maestro y periodista Carlos Castillo Ríos manifestaría pocos años después que la falta de lectura se debe primordialmente a la alimentación del niño entre los cero años hasta los cinco años, es decir si en esta edad no se le ha nutrido lo suficientemente deseable según las normas internacionales, entonces no podemos exigirle a que pueda ser un buen estudiante, al respecto nos dice Castillo (1982): “si usted siembra una semilla en una maceta con tierra bien abonada y otra semilla idéntica en tierra débil, en aquella crecerá una plantita alta y fuerte, y, en ésta, una raquítica, incapaz de elevarse por la fuerza de su tallo” (p. 2ª). Sin embargo sabemos que los únicos niños que son alimentados correctamente en esa edad son los de clase alta, los de clase pudiente, esto no cumple con los niños de la clase trabajadora, esto no cumple para los niños del campo, esto no cumple para los niños que están en las calles. Podemos entonces concluir que el sistema actual que impera en el Perú, no va a permitir que nuestros niños tengan una buena nutrición, una buena salud y un buen desarrollo, por lo cual nuestra educación seguirá en crisis, porque la semilla de todo cambio está en nuestra niñez, sin ello no auguramos un buen futuro para nuestro país , seguiremos siendo un territorio sub desarrollado, un conjunto de personas que solo servirán como mano de obra barata, seguirá imperando la corrupción, seguirán saqueando nuestras riquezas naturales, seguiremos siendo esclavos de nuestras propias vidas y seguiremos siendo observadores de la destrucción de la humanidad.

Referencia.
Castillo Ríos, C. (22 de agosto de 1982). Seremos un país de seres frustrados y de escasa inteligencia. La República, p. 2A
Cavero, R. (2003). La Educación en familias vulnerables peruanas (imaginarios y violencia política), p. 7. Recuperado de http://www.verdadyreconciliacionperu.com/admin/files/articulos/951_digitalizacion.pdf
[Fotografía de Felix Davila y Cesar Aquije.]. (Lima. 1982). Archivo fotográfico del Diario La República. Lima, Perú.

viernes, 19 de octubre de 2018

ENTRE LA CORRUPCIÓN Y EL HAMBRE, ESCRITA POR CCR


En un momento en que se desangra el país, por los problemas de siempre, como lo son: la corrupción, la falta de ética y valores, donde la humanidad pareciera no entender la finalidad de vivir, les presento un artículo escrito por el maestro y periodista Carlos Castillo (1983):
ENTRE LA CORRUPCIÓN Y EL HAMBRE
Escribe: Carlos Castillo Ríos
Reeditado por Marco EspinozaS.
La primera página de los diarios está reservada a los hechos raros, inauditos e impactantes. Dicen los textos de periodismo que si un perro muerde a un niño no es noticia por tratarse de un suceso que tiene lugar, corrientemente, en todas partes del mundo. Pero, en cambio, si un niño mordiera a un perro, constituiría noticia de primera página porque sería aquel un suceso sorprendente, inusual y único en su género. En todo caso, poco frecuente.
                Lo dicho viene a cuento porque un diario de la capital (1), hace poco, publico en su primera página lo siguiente: “Comandante GC rechazó soborno de mil millones”. Es decir, algo que debería ser tan común como que un perro muerda a una persona, en nuestro país y en la época actual, constituye noticia de primera página. En otras palabras: resulta raro. Aquí y ahora, que un miembro de la Benemérita Guardia Civil del Perú no se deje sobornar.
            Es probable que con tal titular el diario haya querido llamar la atención sobre algo que, en realidad, nos preocupa a muchos peruanos: el evidente, rápido y progresivo deterioro de los procedimientos policiales en general y de la corrupción en particular.
Sobre el mismo tópico pero en su especialísima y agradable manera, Miguel Quiroz Cartagena en “Voz del Pueblo” (2) decía hace poco:
1.    Si tienes un problema y te llevan a la comisaria lo primero que hacen allí es buscar la sinrazón con el fin de sacar plata y si te ven de capa caída te dicen ya pues compadre, ponte mosca o de lo contrario tendrás que tirar suelazo; y
2.    De noche, cuando los patrulleros salen de servicio, lo hacen con la mira de buscar la suya. Lo primero que hacen es cuadrar a los vehículos para sacarles plata y si no logran su objetivo le aplican papeleta, cuñao.
La situación es, pues, muy grave y no siempre ha sido así. Es bueno recordar que hace algunos años los peruanos teníamos sólidas razones para estar orgullosos de nuestra Guardia Civil pues no sólo era insobornable sino atenta, solicita y cordial con el público y, de manera especial, con los niños. Ellos llevaban muy adentro aquello de “EL HONOR ES MI DIVISA” y hacían servicio por las calles como quien suele pasear en medio de multitudes amigas. Un policía uniformado del Perú era entonces no sólo un promotor del orden público sino, además, un amigo del pueblo y un buen ejemplo para la ciudadanía.
No sé qué es lo que ha pasado desde entonces y creo que no interesa. El hecho es que el Perú se debate entre la corrupción y el hambre y para salir de esta dolorosa situación necesita, además de cambio en su política económica y social, reencontrar sus valores perdidos. Y ello no será posible si quienes deben dar el ejemplo se inclinan tan fervorosamente frente al dinero mal habido. Algo más: no podrá haber educación en el país, en el mejor sentido de la palabra, si la autoridad mancilla la Ley y sustituye el cumplimiento de su obligación por el vil metal.
Tal como están las cosas entre nosotros el país puede darse el lujo de tener a sus más altas autoridades vagando por el espacio sideral; pero las otras, aquellas que pisan la tierra y están para vigilar el cumplimiento de la Ley, tienen que ser promotores de integridad moral, decencia y conducta honesta. No hay que olvidar que a ellos los miran e imitan los niños. Son los policías sin quererlo –y tal vez sin saberlo- una especie de educadores en medio abierto que, con su ejemplo, con su buen ejemplo, pueden sentar las bases de una reacción nacional que nos vuelva por el sendero correcto.
Todavía hay tiempo para hacerlo. Si policías como el Comandante  GC Tito Díaz Amayo van de comisaria en comisaria explicando por qué la conciencia del hombre y su responsabilidad están por encima de la plata mal ganada, es probable que se pueda iniciar el camino de la resurrección. La Guardia Civil tiene en ese oficial un buen ejemplo que mostrar y con él, las posibilidades de iniciar una campaña que aleje, a los oficiales y la tropa, de la arbitrariedad y la coima.
El país así lo requiere urgentemente.
(1)  CORREO, 1° de agosto de 1983
(2)  LA REPÚBLICA, 31 de julio de 1983

Referencias.
Castillo Ríos, C. (5 de agosto de 1983). Entre la corrupción y el hambre. La República, p. 11
[Fotografía de Marco E.]. (Lima. 1983). Archivo fotográfico del diario La República. Lima, Perú.




miércoles, 17 de octubre de 2018

LOS NIÑOS Y LAS MUJERES, ESCRITO POR EL MAESTRO CASTILLO RÍOS, CARLOS.



Como parte de mi investigación realizada, les presento a continuación un artículo del maestro: Castillo Ríos Carlos (CCR), dicho documento lo llegue a encontrar en el archivo de la Biblioteca Nacional del Perú, exactamente en una enciclopedia temática ilustrada que editara el diario Expreso haya por los años 2004, el titulo de este libro, se llamó: “El gran Libro del Perú”. Con el puño y letra de quien en vida fue CCR (18 de junio de 1927 – 17 de octubre de 2013).
Los niños y las mujeres

Escribe Carlos Castillo Ríos
Reeditado por Marco EspinozaS.


El Perú es casi un continente y un archipiélago social y cultural cuyo signo es la diversidad.
País multiétnico, multicultural y multilingüe, es casi un continente por lo variado de su territorio y porque agrupa, sin integrar, a más de cincuenta poblaciones de diferentes razas, culturas, idiomas y niveles de desarrollo. Es además, uno de los sesenta países más pobres del orbe, tanto por las necesidades no cubiertas de la mayoría de sus habitantes, cuanto por la ausencia de una política social que enfrente con decisión sus problemas.
El Perú es un país fragmentado y también deficitario: de sus 23 millones de habitantes, más de la mitad son mujeres. La remuneración mínima para los que trabajan es de 113 dólares al mes… y la canasta básica familiar, alcanza los 634 dólares.
Los últimos cinco siglos de la historia peruana han sido escenario de enfrentamientos no siempre pacíficos entre quienes se adhieren al proyecto occidental de vida y los que, en abierta y dramática resistencia cultural, mantienen vigentes ancestrales usos, costumbres, lenguas y organizaciones sociales.
Las víctimas de esta confrontación han sido –lo son actualmente- las mujeres y los niños. Son ellos también los mayores damnificados del actual sistema autoritario y patriarcal.
Uno de cada dos peruanos vive en la miseria. El hecho es más dramático si se comprueba que la mayoría de los pobres son mujeres y niños.
Los niños en el Perú
En 1965 el ahora inexistente Consejo Nacional de Menores esbozó en su Plan de Defensa Social del Menor las razones de la difícil situación de los niños en el país: “Hay infancia abandonada porque hay subdesarrollo. Hay infancia en peligro moral porque existen deficiencias sociales y económicas en un elevado porcentaje de hogares; porque hay analfabetismo, desempleo y crisis de vivienda; porque hay migración masiva del campesino hacia la ciudad; porque hay desaliento y crisis moral en algunos sectores de la población…” Todo lo dicho entonces es absolutamente vigente ahora. Solo que con cifras mucho más dramáticas. He aquí algunas:
Cada día mueren 175 niños sin haber cumplido aún 5 años.
El 53 por ciento de los niños del campo padecen de desnutrición crónica.
Un total de 1425,000 niños entre 6 y 17 años trabajan para sobrevivir y dar de comer a sus familiares sin trabajo. (A esa edad ejercen, pues, de padres de familia).
El coeficiente intelectual promedio de los niños es 97.
La desnutrición infantil, la deserción escolar y la carencia de servicios de salud han aumentado en los últimos tiempos.
De este modo, el porvenir de las futuras generaciones se toma bastante incierto.
Los hijos del subdesarrollo
En estas circunstancias, la pobreza, el desempleo abierto y creciente, la desigual distribución de la riqueza del país, y todos los otros vicios estructurales de la sociedad peruana impiden el desarrollo normal de los niños de las mayorías nacionales. Muchos se salvan, sin embargo, gracias a sus padres –extraordinarios, casi heroicos- que, de una u otra manera, logran eludir los efectos de las deficiencias estructurales del país. Otros niños, sin embargo, no tienen la misma suerte y desde la marginalidad no pueden eludir las incitaciones que afectan contra su desarrollo normal y especialmente la estructuración de su personalidad.
Les queda, entonces, la calle, los tugurios, los centros de población antiguamente llamados barriadas y que ahora, bautizados como pueblos jóvenes, se ofrecen como refugio pero en realidad les abocan a riesgo sin fin.
Sistema educativo
Se agrega a esta amenaza vigente otra que, en definitiva, resulta onerosa para el erario nacional y cruel para los niños mismos: el sistema educativo. Dichos centros educativos, dotados con profesores mal pagados, provistos currículos no adaptados a la diversidad regional del país y con casi inexistente material de enseñanza, les atiborran de conocimientos teóricos que muy poco ayudan al encuentro y comprensión del educando con su ambiente físico, cultural y social. No se les enseña, sobre todo, a superar sus problemas fundamentales.
Pero la educación oficial no sólo da la espalda a las nuevas generaciones. “Reformada” a veces, siempre retorna a su espíritu colonial, a su dogmatismo ancestral poco compatible con la vida y la historia de las comunidades de base. (Expreso [Castillo], 2004, pp. 452-454)
Referencia:
Expreso (2004), “Los niños y las mujeres”. En C. Castillo (Ed), El gran libro del Perú: Enciclopedia Temática Ilustrada (pp. 452-456). Barcelona, España: Sindesa S.A.
[Fotografía de Marco E.]. (Lima. 1983). Archivo fotográfico del diario La República. Lima, Perú.

EN MEMORIA DEL MAESTRO CARLOS CASTILLO RÍOS


EN MEMORIA DEL AMAUTA CARLOS CASTILLO RÍOS
Espinoza Saldaña Marco A.
marcoespinozasalda@gmail.com
Hace 5 años, exactamente el jueves 17 de octubre del 2013, nos había dejado el amauta Carlos Castillo Ríos, el autor de los libros: “Derecho de menores”, “La educación en China”, “Los niños del Perú”, “Medicina y Capitalismo”, “Remedios y Capitalismo” y “Critica de los planes de Educación de la “IU” y el APRA”, el autor de diferentes artículos y entrevistas, hechas en los principales diarios y revistas del país, como son: El Comercio (entre 1970 y 1981), La República (entre 1981 hasta 1993); destacando en el Semanario: “Rojo y Blanco” (1987 y 1988), El Cambio, La Voz, Marka, La Opinión, Revista Caretas (1957), Revista Que Hacer, Revista Autoeducación, etc. El maestro Carlos Castillo Ríos, natural de la ciudad de los Caballeros del León de Huánuco, Doctor en Educación por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, abogado de profesión y periodista, con estudios de postgrado en Francia, en la Universidad La Sorbona, quien formo parte de la Reforma Educativa en el gobierno del General Juan Velasco Alvarado, haya por los años 1969 y 1972, fue director del Instituto de Maranga, Secretario General del Consejo Nacional de Menores (1967), en fin el profesor Castillo tuvo tantas experiencias que le permitieron escribir infinidad de artículos, un legajo colosal dejado en muchos años de investigación.
 
Quisiera comentarles un poco de lo que significa Carlos Castillo Ríos en mi camino y en el día a día de esta vida humana, todo empezó por comprender lo que quería leer, hasta que una profesora me recomendó el libro “Los niños del Perú”, dicha investigación que plasmara el amauta Castillo en esa obra me ayudo a comprender la realidad del niño peruano, poco más tarde quise averiguar más de este autor, sin embargo no había excesiva información sobre sus trabajos, hasta que decidí realizar una investigación exhaustiva sobre dicho personaje y hoy a través de esta página quiero compartir con ustedes los trabajos realizados por el amauta Carlos Castillo, es para mí una nostalgia tremenda no haberlo conocido en persona, pero por otro lado tengo el júbilo de conocer a sus familiares y amigos, como lo son: Elmer, Ezequiel, Sebastián, David, Raúl, Manuel, entre otros. Es así que rindo cortesía al maestro que viene dándome clases de realidad nacional en cada segundo, minuto y horas de lectura.
[Fotografía de Marco E.]. (Lima. 1981). Archivo fotográfico de la Revista QUEHACER. Lima, Perú.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Educación, una enseñanza alejada de la realidad social


Si pudiera crear un curso que pudiera ayudar a los futuros educadores pragmáticos, ¿Cuál sería?
Marco Espinoza
marcoespinozasalda@gmail.com


La realidad social que vivimos a diario en nuestro país, es decir la falta de trabajo, la delincuencia, la falta de hospitales y medicinas, la falta de estabilidad laboral, la drogadicción y la trata de personas, la desnutrición y la anemia, los suicidios, el trabajo infantil, la mortalidad infantil, entre otros males, los cuales son generados por la misma humanidad y la indiferencia entre nosotros mismos. Estos males generados por nosotros mismos están vinculados con la educación que actualmente se viene dando en todos los colegios del Perú por órdenes del Ministerio de Educación, una enseñanza alejada de la realidad social, se valora más el conocimiento antes que los sentimientos. De la misma forma se viene enseñando a los estudiantes de institutos y universidades, los cuales al egresar se convierten en profesionales pragmáticos, lo mismo sucede con los profesores, pareciera que el sistema los arrincono y que la única salida era volverse analfabetos funcionales.
Nos hemos guiado por perspectivas claramente definidas que se pueden resumir así: el niño es víctima de la explotación, el abandono, el hambre, la opresión (o la opulencia) que impone el sistema capitalista en el que estamos inmersos. La sociedad de consumo y sus secuelas actúan contra la familia y la infancia. Mucho tenemos que hacer –y hacerlo pronto- para detener, en alguna forma, la ciega y absurda irracionalidad de una organización social grotesca y deshumanizada que impunemente envilece y atrofia a los niños y jóvenes del país. (Castillo, 1974, p. 8)
El curso que yo propongo se llamaría “La Realidad del niño en el Perú”, conocer la verdad en el cual viven nuestros niños ayudaría a que los maestros tuvieran una mirada diferente hacia ellos, saber que la solución de nuestros problemas sociales, está en la niñez, ya que ellos son la semilla de todo cambio. No es lo mismo la educación de un niño de extrema pobreza con un niño de familia adinerada, tampoco es lo mismo la vida de un niño pobre con la vida que vive un niño rico, entonces no podemos enseñar ni formar ciudadanos sino sabemos lo que realmente sucede en nuestra sociedad. Y para terminar quisiera citar al maestro Carlos Castillo (1974):
La educación peruana necesita cambiar desde sus bases, aunque esa tarea dure muchos lustros. Los niños de la ciudad y el campo van a las escuelas a informarse sobre un país legendario y rico, hermoso y justo, lleno de atractivos, democrático. Y resulta que ese país descrito en tantas clases escolares no es igual, ni siquiera parecido, al país donde ellos viven y padecen. (p. 41)
Referencia
Castillo, R. (1974). Los niños del Perú. Clases Sociales, Ideología y política. Lima, Perú. Ediciones Realidad Social.